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Si usted es aún arrendatario, con intenciones de dejar de pagar arriendo, y consecuentemente de dejar de darle la plata que se gana con gran esfuerzo a otro que además, “sí es el dueño” del lugar donde vive usted con su familia y donde ni ellos ni usted pueden hacer gran cosa sin tener –primero- que pedirle permiso a ese dueño, muy seguramente al iniciar este año se ha hecho usted se hizo el firme y verdadero propósito de comprar su propia casa. |
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